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Cartulario de Valpuesta

Valpuesta

El Instituto Castellano y Leonés de la Lengua tiene entre sus objetivos fundacionales la investigación en torno a los orígenes del español, propuesta que constituye una de sus principales áreas de actividad, junto al apoyo del profesorado de español y la organización de actividades culturales. En este contexto, el estudio promovido desde esta institución con el apoyo decidido de la Diputación de Burgos para hacer realidad el estudio sobre el Cartulario del Monasterio burgalés de Santa María de Valpuesta constituye una de las áreas de actuación que han definido el trabajo de la fundación en los últimos años.

 

La publicación de este estudio enlaza con el compromiso asumido con la Diputación burgalesa para contribuir a convertir el Cartulario de Valpuesta en una referencia cultural a escala nacional e internacional por su incuestionable contribución al debate de los orígenes de la lengua.

 

Paralelamente, el Instituto Castellano y Leonés de la Lengua continuará contribuyendo en las tareas de promoción del cartulario y asume el compromiso para implicarse en las tareas de divulgación, conservación y fomento del conocimiento del entorno geográfico, patrimonial y cultural de su origen, vinculado a la colegiata Santa María la Mayor.
El estudio sobre el Cartulario de Valpuesta, que encontró también el aval institucional y académico de la Real Academia Española (RAE), permitió confirmar que los documentos custodiados en este monasterio recogen los primeros registros escritos de la nueva lengua que se abría paso en la sociedad. El doble volumen de ‘Los Becerros Gótico y Galicano de Valpuesta’ detalla que en el siglo IX la lengua que se imponía al latín oficial daba sus primeros balbuceos en la península, adelantando en casi dos siglos la confirmación del primer léxico del que se tenía conocimiento.

 

La sede madrileña de la Real Academia de la Lengua acogió el 23 de noviembre de 2010 la presentación de este doble volumen, dirigido por el profesor José Manuel Ruiz Asencio, de la Universidad de Valladolid. El acto estuvo presidido por el vicedirector de la Real Academia Española, José Antonio Pascual, y contó con la presencia de María Jesús Salgueiro, consejera de Cultura y Turismo de la Junta de Castilla y León, así como de Gonzalo Santonja, director del Instituto Castellano y Leonés de la Lengua y del profesor Ruiz Asencio, coordinador de la investigación.

 

El estudio desvela la intervención en los escritos de hasta 34 manos diferentes. En su mayoría, se trata de textos que recogen información sobre donaciones y pagos de distintos servicios funerarios efectuados por particulares al Monasterio de Valpuesta.
José Antonio Pascual aseguró que este trabajo, realizado siguiendo un método ‘revolucionario’, entronca con el gran esfuerzo hecho desde la Ilustración por recuperar e interpretar nuestro pasado lingüístico. “En esta tarea tenemos que recurrir a los pocos que sabían escribir en aquel tiempo, los monjes de los monasterios, que van recogiendo la lengua de la calle porque, en su origen, nuestra lengua, como todas, es hablada. Nace en todas partes, no en un lugar concreto, y los testimonios escritos son solo el reflejo tardío de esa nueva lengua derivada del latín», manifestó.

 

En parecidos términos se expresó en uno de los textos preliminares de la publicación Gonzalo Santonja, que concluye que el Cartulario de Valpuesta no indica que la cuna del castellano sea Valpuesta, lo mismo que ninguna otra documentación —de Cardeña, de Oña, de Sahagún, de León, de Covarrubias, de San Millán de la Cogolla o de Santo Domingo de Silos— prueba que el romance haya nacido en éste o aquel otro lugar. Pero de los testimonios y características lingüísticas que presentan y de las fechas tan tempranas (siglos X, XI) en que fueron escritos parte de los diplomas de este Becerro Gótico se concluye de manera indubitable que la documentación valpostana resulta de capital importancia para conocer la etapa de orígenes del castellano.

Historia

El Monasterio de Valpuesta fue durante casi trescientos años no sólo uno de los más florecientes del norte de España en tiempos en los que el monacato era una de las máximas aspiraciones de cualquier cristiano, sino centro regulador de otros monasterios e iglesias, avanzadilla de la Reconquista, y foco de explotación agraria de gentes de su entorno.

 

Gran número de monasterios e iglesias de la cuenca del Omecillo-Ebro se sometieron a su jurisdicción, bien por emular la forma de vida de sus monjes, bien por las penurias económicas y de seguridad que se pasaban en unos momentos difíciles dada la continua amenaza musulmana o, sencillamente, por estar sometidos a la reglas del de Valpuesta. La colegiata gótica es el verdadero tesoro de Valpuesta, especialmente desde que se recuperaron sus vidrieras. Construida a partir de una emita del año 804, se cree que antes de edificarse la iglesia actual iglesia, hubo al menos otras dos, una de estilo mozárabe (Siglo I.) y otra románica (siglos XI-XII).

 

Precisamente, en el Becerro de Valpuesta se puede comprobar cómo el Abad Domingo, el 17 de diciembre de 1092, le solicita al maestro Arnaldo que construya una nueva iglesia. La edificación actual es de estilo gótico y comenzó por iniciativa expresa del arcediano de Valpuesta, Juan Sánchez de Mora (fallecido en 1341).
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