El escritor vallisoletano es finalista del 'XIX Premio de la Crítica con 'Ictus'

Rubén Abella: “La novela pone la lupa sobre el eterno conflicto entre realidad y deseo; he pretendido conmocionar al lector”

 

El escritor vallisoletano Rubén Abella ha sido designado finalista del ‘XIX Premio de la Crítica de Castilla y León’ por su novela Ictus (Menoscuarto), obra sobre la vulnerabilidad del ser humano y la intemperie social, escrita con el envolvente y depurado estilo que caracteriza el trabajo narrativo de este autor. En esta entrevista habla de su nuevo trabajo literario.

¿Qué representa para usted el hecho de que el jurado del Premio de la Crítica de Castilla y León le haya designado finalista por esta novela, la quinta de su trayectoria literaria?

Una alegría, sobre todo por lo que tiene de reconocimiento. Además es un honor compartir terna con autores tan meritorios. Hace años que no vivo en Castilla y León. Por eso estar entre los finalistas representa también un vínculo muy valioso con la tierra en la que nací y me formé como escritor.

¿Se esperaba la nominación?

He sido nominado en otras tres ocasiones, de modo que entraba dentro de lo posible. Pero de lo posible al hecho hay una distancia muy larga. Estas cosas, te lleguen como te lleguen, siempre sorprenden.

El jurado del Premio de la Crítica de Castilla y León es muy heterogéneo, formado por críticos literarios, periodistas y profesores de universidad. ¿Qué cree que han visto en su trabajo?

Es difícil saber qué ven los demás en tu obra. Puedo aventurar, eso sí, algunas intuiciones. Ictus habla de tres personajes que han cometido errores y luchan a brazo partido para subsanarlos. Me gustaría pensar que son un espejo en el que los lectores, de una forma u otra, pueden verse reflejados. Quizás la estructura y el estilo narrativo —busco la transparencia de la forma y la complejidad del mensaje— hayan despertado también el interés del jurado. Pero, como digo, son sólo suposiciones. Es imposible saber con certeza qué teclas toca en el lector lo que escribes. Ahí reside parte de la magia de nuestro oficio.

Las frustraciones, anhelos y miedos de tres personas muy diferentes dan forma a una historia pegada a un tiempo en el que las expectativas y sueños resultan muchas veces inalcanzables para muchas personas….¿Cuál ha sido su intención con este libro?

La novela pone la lupa sobre el eterno conflicto entre la realidad y el deseo. Los protagonistas hacen inventario de lo que son y comprueban decepcionados que guarda muy poca similitud con lo que querían ser cuando echaron a andar su vida. En su capacidad para gestionar esta desavenencia radica que logren ser felices o no. La intención de este libro —como la de todos los libros que he escrito hasta la fecha— es conmocionar al lector.

De la novela se desprende que a veces, como les pasa a los personajes, cumplir a rajatabla las normas establecidas y ser responsable de los propios actos no tiene la recompensa esperada. ¿Es fácil que la frustración y la desesperación se adueñen de cualquiera en esos momentos y caigamos en situaciones límite?

Nuestra sociedad hace promesas que luego no cumple. Tomemos como ejemplo a Raúl, uno de los protagonistas de la novela. Ha terminado con éxito la carrera de Arquitectura, ha hecho un máster en Inglaterra, ha mandado currículums a diestro y siniestro. Sin embargo nadie lo contrata en ningún sitio. Ante una situación así —una promesa incumplida— se puede reaccionar de muchas formas. Caer en una situación límite es una de ellas. Ese es el terreno que explora Ictus.

¿Conoce el trabajo de los demás autores? ¿Ha podido leer a alguno de los demás finalistas?

Conozco bien el de algunos de ellos y me estoy poniendo al día con el de los demás. El jurado lo va a tener complicado porque la calidad es altísima.

FOTOGRAFÍA: ROSÁ JIMÉNEZ

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