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María Ángeles Álvarez, con ‘El dolmen’, y Benjamín G. Rosado, con ‘El vuelo del hombre’, ganan ex aequo el XXIII Premio de la Crítica

El jurado del Premio de la Crítica de Castilla y León que convoca la Junta de Castilla y León a través del Instituto Castellano y Leonés de la Lengua, ha fallado hoy viernes, 27 de marzo, en el Palacio de la Isla de Burgos, otorgar el Premio de la Crítica de Castilla y León 2025 con carácter ex aequo al poemario El dolmen (Cuadernos del Laberinto), de la arqueóloga y escritora abulense María Ángeles Álvarez  y a la novela El vuelo del hombre (Seix Barral), del también abulense Benjamín G. Rosado. 

La viceconsejera de Acción Cultural, Mar Sancho, así lo ha anunciado, una vez que han finalizado las deliberaciones del jurado, integrado por periodistas, profesores universitarios y críticos literarios. El poeta Carlos Aganzo, miembro del jurado, ha elogiado El dolmen, al que ha definido como un libro prodigioso y unitario. “Se trata de un libro completo que habla de arqueología y que recurre a la piedra como imagen simbólica, que ofrece una cierta trascendencia que va más allá: Es un libro que nos ha deslumbrado a todos”. Así lo ha anunciado la viceconsejera, una vez finalizadas las deliberaciones del jurado, integrado por periodistas, profesores universitarios y críticos literarios.

Mar Sancho ha destacado que no ha sido fácil para el jurado tomar una decisión, dada la calidad literaria de los libros finalistas: “cada obra es una muestra de valentía, sensibilidad e inspiración; un testimonio del poder de la palabra para emocionar y conmover; a la par que un ejemplo del buen hacer de las editoriales de Castilla y León, con varios títulos entre los finalistas y dos ganadores, que difunden las creaciones literarias de nuestra tierra y además internacionalizan la obra de nuestros escritores”.

El jurado del Premio de la Crítica posa en el Palacio de la Isla al concluir las deliberaciones.

El poeta Carlos Aganzo, miembro del jurado, ha elogiado ‘El dolmen’, al que ha definido como un libro prodigioso y unitario, un libro completo que habla de arqueología y que recurre a la piedra como imagen simbólica, que ofrece una cierta trascendencia que va más allá y que ha deslumbrado a todos.

De este modo, el título recoge la experiencia de la autora como arqueóloga y, al mismo tiempo, su relación personal con el mundo y con la espiritualidad. A través de un lenguaje contenido y mistérico, el texto funde la experiencia íntima de la excavación con la de aquellas comunidades que utilizaron los dólmenes para buscar a los suyos un lugar en el más allá, y nos conduce a un tiempo remoto marcado por el frío, la soledad y el desamparo, cuando comenzaba a intuirse la idea de lo sagrado.

El jurado tuvo que dictaminar sobre diez libros finalistas de autores de Castilla y León.

‘El vuelo del hombre’, del también abulense Benjamín G. Rosado, constituye un componente metaliterario y es una reflexión sobre el propio acto de narrar, en opinión de Francisca Noguerol (Universidad de Salamanca), y miembro del jurado, quien ha recalcado que se trata de un canto de amor a la literatura; se trata de un texto que es capaz de anticipar la realidad, que habla de la imaginación y de la propia capacidad que tenemos de trascender la realidad a través de los libros.

En esta novela, el interés por la acción va creciendo desde que el protagonista en primera persona, Diego Marín, viaja a Valparaíso para visitar al viejo profesor Néstor Castro, que desarrolló sus teorías sobre el origen del lenguaje en El vuelo del hombre, que da título y tema a la novela, materia ficcional que es a la vez símbolo del afán humano de superación. A medida que el personaje se mueve en distintos escenarios, Valparaíso, Nueva York o Mitú (Colombia) se manifiesta que el tema de la novela no es otro que el proceso de escritura de la misma.

Finalistas

Además de los ganadores, han formado parte de la lista de finalistas los siguientes libros: Trumpsilvania, Luis Artigue (Eolas); Sostener el cielo, Fernando Conde (Ars Poética); La isla de Garibaldi, Cristina Fanjul (Eolas); Fragmentario, Rodrigo Martín Noriega (Editorial Difácil); Hebras de sílabas, José Luis Puerto (Reino de Cordelia); Los restos, David Refoyo (Editorial Dieciséis); Lo que perdieron los héroes, Sonsoles Sánchez-Reyes (Cuadernos del Laberinto); Volver a casa, Rut Sanz Montaña (Editorial Páramo)

El Instituto Castellano y Leonés de la Lengua ha difundido los libros finalistas en más de 50 librerías de Castilla y León y en bibliotecas públicas mediante un cartel que incluía las portadas de los títulos y un código que ha permitido acceder a través de un dispositivo móvil a la reseña de cada libro. Este sistema de divulgación ha facilitado el acercamiento de los libros finalistas a un público amplio y diverso.

La entrega del premio tendrá lugar el día 6 de junio en el Círculo de Recreo de Valladolid, y reunirá, en un acto público, a lectores, autores, críticos y representantes del sector editorial. Una celebración de la literatura, la creatividad y la proyección de los escritores de la Comunidad.

Publicado

27 marzo, 2026