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El historiador Ignacio Ezquerra Revilla gana el ‘III Premio Sinodal de Aguilafuente’ con una investigación vinculada al Consejo Real de Castilla

El consejero de Cultura, Turismo y Deporte, Alberto Díaz Pico, ha entregado el lunes 5 de octubre, en el Ayuntamiento de Aguilafuente, el diploma acreditativo del ‘III Premio Internacional Sinodal de Aguilafuente a la investigación sobre la historia del libro y la edición en lengua española 2026’ al historiador Ignacio Ezquerra Revilla, profesor ayudante en el Departamento de Historia Moderna y Contemporánea de la Universidad de Cantabria. El galardón, convocado por la Consejería de Cultura, Turismo y Deporte, la Diputación de Segovia y la Fundación Instituto Castellano y Leonés de la Lengua, reconoce investigaciones inéditas y rigurosas sobre la historia del libro, la imprenta y la edición española.

Ezquerra Revilla ha obtenido esta distinción, otorgada por unanimidad de los miembros del jurado, por su investigación titulada ‘La política libraria del Consejo Real de Castilla a través de las consultas de viernes durante el reinado de Felipe II. Los cabos sueltos de la pragmática de 1558’. En el acto de entrega, el consejero ha estado acompañado por el diputado de Cultura de Segovia, José María Bravo; el alcalde de Aguilafuente, Luis Mariano García Martín, y el director de la Fundación Instituto Castellano y Leonés de la Lengua, Andrés Abajo.

Díaz Pico ha destacado el significado de celebrar la entrega del premio en Aguilafuente, “el pueblo donde empezó la historia del libro impreso en España”, y ha recordado que el municipio da nombre al Sinodal de Aguilafuente, impreso en Segovia por Juan Párix en 1472 y considerado el primer libro impreso en España. “De eso trata, en el fondo, este premio: de no dejar preguntas sin respuesta. De animar a investigadores de cualquier país a contar mejor la historia del libro, de la imprenta y de la edición en nuestra lengua”, ha señalado el consejero, quien ha subrayado que la Fundación Instituto Castellano y Leonés de la Lengua aporta, además de los 6.000 euros del premio, la publicación de la investigación ganadora para favorecer su difusión.

Una investigación sobre la regulación del mundo del libro durante el reinado de Felipe II

La investigación ganadora subraya el impulso legislativo que el mundo del libro experimentó durante el reinado de Felipe II, tanto por su importancia como vehículo doctrinal como por la relevancia social alcanzada por el elemento letrado, implicado en la concepción teórica, elaboración material y autorización legal de la obra escrita. Esta relevancia encontró su cauce en la administración regia y, especialmente, en el Consejo Real, organismo que, conforme avanzó el siglo XVI, consolidó su competencia sobre la autorización administrativa de publicaciones, expresada en la concesión de licencias de impresión.

Ezquerra Revilla argumenta en su trabajo que en Castilla el control del proceso se caracterizó inicialmente por una notable atomización. Los Reyes Católicos establecieron mediante pragmática de julio de 1502 la licencia de impresión e importación de obras, norma que fijó los principales elementos de esta figura, entre ellos la motivación de evitar obras consideradas vanas o superfluas, la valoración previa por peritos y la quema pública de aquellas obras impresas sin autorización.

El premio contempla una dotación económica de 6.000 euros para el autor y la publicación del trabajo, garantizando así su difusión académica y cultural en los ámbitos nacional e internacional. La convocatoria tiene como finalidad promover la investigación académica sobre los procesos de producción, circulación y transmisión del libro en el ámbito hispano, así como fomentar y reconocer el estudio de la historia de la imprenta y la edición en lengua española desde una perspectiva panhispánica.

Díaz Pico ha señalado que “premios como este son la manera más concreta de cumplir esa palabra: menos discursos y más libros”, en referencia al compromiso de las instituciones con la protección del patrimonio, la modernización de archivos, bibliotecas y museos y la promoción del español. En este sentido, ha defendido la importancia de que los trabajos de investigación tengan continuidad y lleguen a los lectores: “La publicación de la obra vale todavía más, para que el trabajo premiado no acabe olvidado en un cajón, como estuvo a punto de pasarle al Sinodal”.

El consejero ha felicitado asimismo al ganador, Ignacio Ezquerra, al que ha trasladado su deseo de que “su libro tenga mejor suerte que el Sinodal y no necesite tres siglos para encontrar a sus lectores”.

Foto de familia del premiado con las autoridades durante la entrega del galardón en el Ayuntamiento de Aguilafuente.

Un jurado integrado por especialistas

Para esta tercera edición del Premio Internacional Sinodal de Aguilafuente se constituyó un jurado integrado por especialistas cuya trayectoria académica y profesional ha representado una garantía de rigor, independencia y excelencia. El jurado ha estado integrado por Fermín de los Reyes Gómez, profesor titular de la Facultad de Ciencias de la Documentación de la Universidad Complutense de Madrid; Eduardo Juárez Valero, profesor titular de la Universidad Carlos III de Madrid; Susana Vilches Crespo, archivera-bibliotecaria de la Diputación de Segovia e investigadora; Gregoria Cavero Domínguez, catedrática de Historia Medieval de la Universidad de León, y José Manuel Ruiz Asencio, catedrático de la Universidad de Valladolid, profesor emérito honorífico y una de las principales autoridades españolas en paleografía, diplomática y documentación medieval.

El consejero ha agradecido el trabajo del jurado y ha destacado “su rigor y su tiempo, que es lo más generoso que se puede dar”.

El acto ha puesto de relieve la vinculación de Aguilafuente con la historia del libro y la imprenta. El municipio revive cada verano la historia del Sinodal a través de una representación protagonizada por sus propios vecinos, manteniendo viva la memoria de un acontecimiento que forma parte del patrimonio cultural y bibliográfico de Castilla y León.

Díaz Pico ha concluido reivindicando el papel de las instituciones en la conservación y difusión de este legado: “Hace 554 años, aquí se decidió que las palabras acordadas merecían imprimirse para durar. Desde la Junta, la Fundación y la Diputación seguiremos trabajando para que esas palabras, y todas las que vengan, sigan teniendo quien las lea y quien las estudie”.

El consejero firma el diploma acreditativo minutos antes de comenzar el acto.

Publicado

05 octubre, 2026