Los escritores abulenses María Ángeles Álvarez y Benjamín G. Rosado recibieron el sábado, 6 de junio, en Valladolid los galardones que les acreditan como ganadores ex aequo del XXIII Premio de la Crítica de Castilla y León, un reconocimiento que concede el Instituto Castellano y Leonés de la Lengua a la mejor obra literaria publicada por un autor vinculado a la Comunidad durante el año anterior. El poemario El dolmen y la novela El vuelo del hombre compartieron un premio que, en esta edición, ha tenido un marcado protagonismo abulense.
La viceconsejera de Acción Cultural y presidenta del Instituto Castellano y Leonés de la Lengua Mar Sancho, presidió en el Círculo de Recreo de la capital vallisoletana el acto de entrega del premio -un retrato de cada uno realizado por el artista salmantino Ángel Luis Iglesias. El director del Instituto Castellano y Leonés de la Lengua, Andrés Abajo, acompañó a los dos escritores durante este acto enmarcado en la programación oficial de la 59 Feria del Libro de la ciudad en el que intervino también el director de la feria, Eduardo Escudero.
El Premio de la Crítica de Castilla y León distingue cada año la calidad literaria de una obra publicada durante el ejercicio anterior y se ha consolidado como uno de los principales reconocimientos de las letras castellanas y leonesas. El éxito de ambos autores abulenses quedó patente cuando se conoció el fallo del jurado. Dos de las tres obras de la provincia que habían alcanzado la fase final se alzaron con el premio ex aequo, mientras que entre las diez finalistas figuraba Lo que perdieron los héroes’, título de la abulense Sonsoles Sánchez-Reyes. Familiares, amigos y medios de comunicación arroparon a los ganadores durante este acto.
La autora reconoció cuando se conoció el premio que la noticia había supuesto una enorme alegría. «Es que no me lo creo, estoy feliz», aseguraba entonces, al tiempo que admitía que no esperaba que un poemario como el suyo pudiera imponerse a otros títulos finalistas. Incluso confesaba que el simple hecho de formar parte de la selección ya había sido un premio y aseguraba que el reconocimiento no cambiaría su manera de escribir, manteniendo el ritmo y la tranquilidad que caracterizan su trayectoria.


Fotografias: Montse Álvarez. Feria del Libro de Valladolid
María Ángeles Álvarez vuelca su experiencia profesional como arqueóloga y su relación personal con el patrimonio, el paisaje y la espiritualidad. La obra une la experiencia íntima de la excavación con la de aquellas comunidades que levantaron los monumentos megalíticos para ofrecer a sus muertos un lugar en el más allá. El poemario conduce al lector a un tiempo remoto, marcado por el frío, la soledad y el desamparo, en el que comenzaba a gestarse la idea de lo sagrado.
Por su parte, El vuelo del hombre, de Benjamín G. Rosado, plantea una reflexión sobre el propio acto de narrar. La novela sigue el viaje de Diego Marín hasta Valparaíso para visitar al profesor Néstor Castro, cuyas teorías sobre el origen del lenguaje sirven de punto de partida para una historia que transcurre por escenarios como Nueva York o Mitú. Posteriormente, ambos autores tuvieron la oportunidad de firmar ejemplares de sus libros en la caseta de firmas instalada en la Plaza Mayor.
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